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Los clubes se unen en la Superliga para negociar los derechos de TV y combatir al gobierno nacional

4 noviembre, 2016
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Todo cambió en diez días. Entonces, la Superliga era un engendro ideado por Daniel Angelici, el presidente de Boca que quería llevar de las narices al resto de los clubes de Primera. Este jueves, ese nuevo organigrama que incluye a la máxima categoría y la B Nacional se transformó en una tabla de salvación. «Nos une el espanto«, se sinceró un dirigente del interior luego de la reunión que se realizó en el tercer piso del edificio de la AFA, y a la que acudieron representantes de 21 clubes: no estuvieron ni los cinco grandes ni Belgrano (Córdoba), Temperley, Godoy Cruz (Mendoza) y San Martín (San Juan).

En el cónclave se resolvió que la mayoría de los clubes firmará este viernes a las 17 la adhesión formal a la Superliga. El anhelo es que la semana próxima los 30 equipos de la élite estén enrolados en la nueva asociación civil que los nuclea: su estatuto y su acta fundacional serán presentados el mismo viernes en la Inspección General de Justicia (IGJ).

¿Por qué ahora? Las dos conferencias de prensa de la semana pasada terminaron por definir la postura de la Primera división. Muchos clubes medianos y grandes entienden que el Gobierno busca «vaciarlos«. «Un comité de regularización que es funcional al Gobierno no va a hacer nada para que recaudemos más dinero por los derechos. Más bien, todo lo contrario«, razonó uno de los asistentes a la reunión de ayer.

En este sentido, la reforma del estatuto de la AFA aprobada el pasado 23 de junio les da la razón: el artículo 19 bis delega los derechos comerciales del torneo de Primera en la Superliga. Por tiempo indefinido. Dicho de otra manera: la única forma de que los clubes puedan negociar por su cuenta esos derechos es que la Superliga esté conformada en su totalidad. Con los 23 clubes de la B Nacional. «Tenemos la acción de oro», dicen en la segunda categoría. Por ahora, no hay acuerdo en dos puntos centrales: qué porcentaje de los ingresos quedarán para la B Nacional y cuántos representantes tendrá la segunda categoría en los órganos de gobierno de la Superliga, como la Asamblea.

La cuestión, ahora, es negociar con la B Nacional para que estampen su firma y se adhieran al nuevo orden de la Primera división. Para eso habrá que tejer vasos comunicantes: de eso se ocupará una comisión de dirigentes de Primera, entre los que estará Alfredo Dagna (Olimpo de Bahía Blanca), de muy buena relación con Daniel Ferreiro (Nueva Chicago). «Hay que generar un puente para empezar a trabajar. Es la única manera. Si nos tiramos piedras, no vamos a avanzar nunca. Si tenemos una problemática común, tenemos que abordarla y encontrar una solución«, dijo el ingeniero bahiense a la salida de la reunión.

Conseguir las 53 adhesiones y poner la Superliga en marcha implicará, para los clubes, poder sentarse solos en la mesa de negociación de la TV. Se independizarían de la AFA y hasta del Gobierno. «Cuando sepamos cómo vamos a vender los derechos audiovisuales, van a aparecer muchísimas ofertas«, pronosticó Eduardo Spinosa, presidente de Banfield. La Superliga, entonces, es el primer paso hacia ese horizonte.

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