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Con las cadenas Turner y Fox más lejos, los clubes buscan que se respete el contrato

8 diciembre, 2016
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Se enfría la negociación con privados por los derechos y el Gobierno insiste en que dejará de sostener el acuerdo firmado hasta 2019

Había pasado largo rato de la reunión. De un lado, los dirigentes de primera división encabezados por Marcelo Tinelli. Del otro, los emisarios de Fox y Turner, las dos empresas interesadas en televisar los partidos. De repente, Hugo Moyano pidió la palabra. Hasta ese momento, el líder camionero se había limitado a escuchar. «¡Esto es más difícil que negociar los sueldos de los camioneros!», exclamó. Fue la síntesis perfecta de un cónclave que enfrió las negociaciones y no aportó ninguna solución concreta.

Los clubes escucharon la propuesta de dos empresas rivales en el mundo pero dispuestas a comprar media liga argentina cada una: $2200 millones por todo concepto, durante 2017. A continuación, los ejecutivos de ambas compañías pronunciaron unas palabras que a los directivos les produjeron urticaria: «Más una variable, condicionado al rating de los partidos». La clase media de primera división no quiere saber nada con «ingresos variables» ni con rating, porque saben que los reyes de esos dos ítems son los cinco grandes. La diferencia entre la oferta y la demanda, entonces, es de $1300 millones, ya que los clubes habían pedido un mínimo garantizado de $ 3500 millones para el año próximo. La pelota está del lado de las instituciones, que deben resolver cuál es su postura ante la cifra que presentaron las dos empresas.

Pese a la advertencia del gobierno de que a partir de 2017 no habrá más dinero para el Fútbol Para Todos -lo refrendó el secretario general de la presidencia, Fernando De Andreis, en Radio La Red-, los clubes no parecen apurados para cerrar con Fox y Turner, que no están dispuestas a pagar lo que el fútbol argentino no vale. E insisten con que el torneo de 30, aprobado en su momento para hacer negocio, no es redituable. «Hay partidos que se hacen a 8 cámaras en estadios imposibles, donde quien lo produce pierde plata», aducen.

El escenario, ahora, parece abierto a nuevas propuestas. ESPN dejó trascender una oferta de $2850 millones, pero aún no se sentó a negociar con los clubes. No lo hizo porque Fox y Turner le presentaron su ofrecimiento al gobierno (dueño de los derechos hasta 2019) y el Ejecutivo la trasladó a la AFA. Allí comenzaron las conversaciones, que ayer se congelaron hasta nuevo aviso.

Los clubes que fueron a negociar ayer no son los más necesitados de dinero fresco ni los más ansiosos por encontrar un nuevo socio comercial que transmita los partidos. Hay equipos de primera que ya le pidieron a la AFA el depósito de la cuota de TV de diciembre. Son $350 millones en total, que Armando Pérez, el presidente del comité de regularización, se comprometió a abonarles a los clubes que hayan presentado un plan de pagos de sus deudas. La primera cumplió y ahora quiere que le cumplan. El dinero saldría de una partida extraordinaria aprobada por el Gobierno. Pero se efectivizaría sólo el 20 del actual. «No llegamos. Necesitamos el dinero antes», se escuchó esta semana en el edificio de la AFA. La situación es grave, al punto que Marcelo Tinelli se reunió el martes con Fernando De Andreis para hablar de esa transferencia de dinero y de una hipotética rescisión del contrato de Fútbol Para Todos. El Ejecutivo quiere salirse del convenio sin abonar un centavo. Los clubes, ahora, están dispuestos a seguir si es que ninguna oferta les cierra. La pelota está del lado del Gobierno.

En este sentido, aparece un nuevo escenario: que la diferencia entre los $2200 millones que ofrecen Fox y Turner y los $3500 millones que quieren los clubes la ponga la Casa Rosada. A cambio, algunos partidos de la primera división podrían ir por la televisión abierta: el gobierno elegirá si los emite el canal público o vende esos derechos a las señales privadas, como hizo en 2016. Es un escenario mixto que comenzó a barajarse en las últimas horas y seguirá explorándose en los próximos días.

Mientras tanto, el ascenso espera agazapado. El martes, más de 30 asambleístas de todas las categorías se juntaron por separado para interiorizarse sobre cómo comercializar los derechos de TV. Esperan la porción de la torta que les corresponde. Y hasta se animan a burlarse por las redes sociales de sus pares de primera división, que estaban seguros de conseguir un socio que reemplace al gobierno y no lo encuentran.

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