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Dos hermanos fueron detenidos por el asesinato a puñaladas de un limpiavidrios de la loma

26 diciembre, 2016
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Un limpiavidrios más conocido como el “trapito” de la avenida Yrigoyen y calle Namuncurá fue asesinado en la mañana de ayer en los fondos de un patio y al costado de un edificio de calles 13 de Diciembre y Ameghino. Por el homicidio número 22 en lo que va de 2016 en la ciudad, hay dos jóvenes hermanos detenidos (Gustavo Yanten, de 22 años y Axel Yanten) oriundos de Bariloche y uno de ellos trabaja de barman en un conocido pub céntrico. Se desconocen los móviles del crimen, pero se sospecha que fueron cuestiones banales del momento, producto tal vez de la ingesta alcohólica y alucinógenos en los protagonistas.

Muerto a puñaladas

Según informaron fuentes policiales de la Seccional Segunda cuyo jefe es el comisario Fernando Mora, que inmediatamente después de enterado del hecho se presentó en el lugar junto al jefe de los fiscales Juan Carlos Caperochipi y el funcionario fiscal Olazábal, a eso de las 9 de la mañana un oficial principal de la policía que presta servicios en la Comisaría Tercera llegaba a su domicilio en un edificio situado sobre avenida 13 de Diciembre y Ameghino, cuando en el ingreso al mismo se encuentra con dos desconocidos y supuso que procuraban entrar sin pertenecer al sitio, y más llamativo fue cuando a uno de ellos lo vio con manchas hemáticas y un arma blanca empuñando en su diestra. Desconfiado, el oficial les preguntó qué hacían ahí y si realmente se domiciliaban en alguno de los departamentos que le mostraran la llave de entrada. Estaban en eso cuando uno de los desconocidos le asesta un golpe en la cabeza al oficial que, rápido de reflejos, se defendió y en forma inmediata, alertó a sus colegas de la Seccional Segunda para que acudan en su auxilio. Todo esto, sin saber aún del grave hecho acontecido en los fondos de un patio de la avenida 13 de Diciembre 766. Justamente, al mismo tiempo que el oficial llamaba a la Comisaría Segunda, el propietario del inmueble hacía lo mismo, pero dando cuentas que en el fondo del patio yacía una persona sin vida.

Llegó la policía y demoró a los dos sospechosos y, una vez adentro del lugar, se encontraron con el hombre sin vida y a simple vista acusando, por lo menos, tres heridas mortales con arma blanca.

La víctima sería luego identificada como Gustavo Soto, de 30 años, aunque eso por el decir de conocidos, ya que carecía de documentación alguna y quienes lo identificaron aseguraron además que se trataba del limpiavidrios que solía verse en la esquina de Yrigoyen y Namuncurá.

Hermanos detenidos

Los principales sospechosos que fueron trasladados a la Seccional Segunda y con pruebas suficientes para imputarlos en este nuevo caso de homicidio, resultaron ser los hermanos Gustavo Yanten, de 22 años, y Axel Yanten, de 20. El primero tiene una residencia de unos 5 años en nuestra ciudad y trabaja como barman en un conocido pub nocturno, en tanto el segundo llegó días pasados desde la localidad rionegrina de Bariloche. Ambos quedaron a disposición del Ministerio Público Fiscal y en las próximas horas serán sometidos a la audiencia de control de detención en la oficina judicial del barrio Roca.

El “trapito” de la risa estruendosa de Yrigoyen y Namuncurá.

Apareció de un día para el otro, hace varios meses. De pronto con su balde de agua con detergente en la vereda al costado de canal 9 y la escobilla con su escurridor de vidrios se hizo dueño de la esquina de Yrigoyen y Namuncurá, autoproclamándose limpiavidrios exclusivo de esa esquina. Como todo “trapito”, se adelantaba a los vehículos que por Namuncurá se aprestaban a la larga espera del semáforo y, de tanto en tanto, no siempre, se dejaban caer algunas monedas o billetes de 2 pesos en sus manos. Y con el correr de los días fue convirtiéndose en uno más de la geografía del lugar con el océano Atlántico de fondo. Quienes transitan diariamente por esa calle se fueron familiarizando con él, incluyendo cronistas, camarógrafos y reporteros gráficos del canal y el diario un poco más arriba. Y, cuándo no, el Portu de la CAI solidaria con tránsito varias veces al día por el lugar, fue uno de los que le llamaron la atención.

En cada parada su risa estentórea que no llegaba a carcajada, solía hacer reír a los demás. Y supo ser respetuoso y hasta ofrecerse para limpiarles a los conocidos el auto a domicilio o caminarse media cuadra para hacerlo. “Este es todo un personaje, podríamos hacerle una nota de color, ¿no?” se preguntaron una tarde los reporteros y le preguntaron al “trapito” que se dejó sacar, mansamente, varias fotografías para la futura nota de color. Dijo llamarse Diego y no quiso decir más nada de su vida privada, aunque poco a poco fue abriéndose: se ganó unos pesos ayudando a seleccionar ropas o cargando algún camión por la campaña solidaria de la CAI y también alguna que otra prenda de vestir para llevarles a sus hijos. Otros pesos más pagados por otro movilero que lo llevó a su casa para algún trabajito, en fin… su risa estruendosa terminaba cada frase con un “¡jua, jua, jua… vos sos amigo de la gorra!!!” que solía decir en broma a los reporteros que esperaban el paso verde del semáforo y terminaba con “¿dónde hubo bardo?…”.

Y así pasaban los días y algunas tardes, por la lluvia, buscaba refugiarse en la recepción de este diario o directamente no aparecía. Y en más de una ocasión se lo encontraba algo exaltado, aunque siempre alegre y manteniendo el respeto. Como cuando se lo sorprendió inhalando pegamento en una bolsa de nylon y se lo retó y se sintió como avergonzado. Y ya en los últimos tiempos hablaba de su futuro cambio de oficio o “profesión”. La clásica camiseta de Boca la había cambiado por otra propagandista petrolera. “Me prometieron entrar al sindicato”, supo ilusionarse.

Y ayer, la noticia fue él: “no tiene documentos, pero dicen que casi seguro se llama Gustavo Soto, tiene 30 años y cuenta con antecedentes”, confidenciaban las fuentes policiales. “Se acuerdan de este, allá por 2010 fue el que asaltó un comercio con una réplica de una 45…” rememoraba un policía, para agregar que “en los últimos tiempos andaba tranquilo, no había caído casi preso, se ve que quería cambiar, aunque estaba separado y tenía prohibición de acercamiento a su ex pareja”.

Lo cierto es que el personaje de Yrigoyen y Namuncurá ya no formará parte de esa geografía con el Atlántico de fondo y, como suele ocurrir en determinados momentos de la vida, mañana, pasado o después de las fiestas tal vez, otro ocupe su lugar.

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