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El rompehielos Irizar está varado en el astillero donde fue reparado tras el incendio

9 enero, 2017
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Hay que realizar una millonaria inversión para devolverlo al mar. Dudan que participe de las operaciones antárticas de este año.

En el marco de una marcada reducción de costos o gastos, de acuerdo a las determinadas obras que se refieran, existe una «inversión» que ha demandado al Estado alrededor de 147 millones de dólares, cifra que sumado a un monto levemente inferior por el alquiler de embarcaciones polares que los sustituyan en operaciones antárticas, suma un total de 284 millones de dólares utilizados en reparar, modernizar y suplir al rompehielos Comandante Irízar, el que tomara fuego en abril del año 2007.

Luego del período de evaluaciones sobre el estado de la embarcación y de los dineros necesarios, el gigante de los mares entró a reparaciones a fines de 2009 en el astillero Tandanor donde y precisamente con el millonario costo, hoy se encuentra recuperado, mejorado sustancialmente en equipamientos y por ello, mucho más pesada su estructura si se la compara con la embarcación tradicional, lo que ha generado un problema adicional a los que hubo que sortear para su puesta en funcionamiento.

Ahora bien, la inmensa mole convertida en un emblema de la marina nacional y de las campañas antárticas, se encuentra «varada» en el propio astillero, en más de un metro y medio de arena, por lo que no puede ser sacado del astillero por el insuficiente calado del canal de navegación, lo que impide que puedan realizarse las denominadas «pruebas de agua» que podrían ponerlo nuevamente en funciones.

A algunas fuentes les resulta altamente incomprensible que no se haya pensado en el calado del canal de navegación que debe devolverlo a las aguas, tanto por la lógica acumulación de material en el lecho que hoy precisa ser dragado como por el nuevo peso del rompehielos, debido a todo el equipamiento que se adicionó en su reconstrucción o, habría que hacer una fina evaluación, a la profundidad que pudiera bajar el «syncrolift» del astillero.

Cabe aclarar que el syncrolift, en términos caseros y cotidianos, es un ascensor de enormes dimensiones que sirve para subir y bajar las embarcaciones que llegan a los astilleros para reparar. Una especie de cuna sumergida que luego es izada por una serie de montacargas sincronizados que colocan la plataforma a nivel de piso y, una vez que el navío fuera «puesto a seco», se ubica sobre ejes paralelos a lo largo de su eslora, permitiendo que sea remolcado a los talleres de trabajo mediante un carro de transferencia.

Millonaria discusión

Si bien y de hecho ese ascensor funciona perfectamente, habría que pensar y prever que ahora y con el gigante encima logre llegar hasta el canal que deberá abrirse para que el buque pueda navegar y salir del complejo Tandanor que lo tiene prisionero, mientras diferentes organismos del gobierno nacional discuten por el costo que tendrá el dragado del actual canal de navegación, el que precisa un calado mínimo de 7,50 metros para recorrer alrededor de 150 metros para que el buque pueda volver a navegar.

La inversión para el dragado es una discusión actual entre los ministerios de Transporte y de Defensa y las responsabilidades que les compete a cada cartera para utilizar alrededor de 22 millones de pesos de sus presupuestos en una tarea que es obligada para que el Irízar pueda volver a hacerse a la mar ya que, paradójicamente, una reconstruida nave insignia de las campañas antárticas, con un valor de cientos de millones de dólares, hoy no puede llegar al agua.

El conflicto que lleva meses de discusiones sin que se logre una decisión definitiva, vuelve a dejar fuera de tareas a una embarcación que ya debería estar siendo acondicionada para la campaña antártica 2017, tarea para la que se utilizarán otras embarcaciones aunque -por decisión oficial y para ahorrar dineros- serán embarcaciones propias y no alquiladas, como lo fueron en los últimos seis o siete años.

Los entretelones de la discusión quizás escapan a la comprensión del ciudadano común pero, cabe aclarar, insume horas y horas de trabajo, el millonario costo, las responsabilidades de organismos para afrontar la inversión de recuperar al gigante, si la obra debería ser de contratación directa o mediante licitación, entre otras cuestiones que abren polémica.

Lo que no se discute, y lo que seguramente creará nuevos cuestionamientos que pueden llegar a cobrarse algún o algunos importantes puestos políticos, es que luego de siete años de reparaciones, de un gasto tremendo en millones de dólares -tanto por costos como por lo pagado para suplir su ausencia-  el histórico y emblemático rompehielos Almirante Irízar se encuentra, incomprensiblemente, varado en el astillero que logró recuperarlo pero sin poder llegar al mar.

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